Para subsistir en el competitivo mundo laboral es recomendable aprender las lecciones que nos da la vida empresarial.

Una forma eficaz para lograr esto es apoyándonos en relatos cortos, escritos tanto en verso como en prosa, cuyos personajes principales suelen ser animales u objetos inanimados que presentan características humanas y que tengan la intención de enseñar, educar y aprender mediante una moraleja. Todo lo anterior se extrae de las fábulas.

Además las fábulas nos permiten:

1- Enseñan valores. A través de las fábulas podemos aprender los valores con un mayor convencimiento.

2- Es fácil aprender a diferenciar las buenas prácticas de las malas. En las fábulas suelen aparecer personajes a los que ocurren cosas malas cuando su conducta ha sido negativa y viceversa.

3- Estimulan la afición por la mejora. Son relatos breves, fáciles de leer y comprender, por lo que son un vehículo estupendo para introducirse a la mejora continua.

4- Fomentan la reflexión. Las fábulas terminan con una moraleja final que estimula a pensar y reflexionar sobre lo que ocurre, por lo que además estimulan el pensamiento y la capacidad crítica del ser humano.

5- Estimulan la creatividad e imaginación. Estos relatos suelen estar protagonizados por animales que actúan como personas. Esto ayuda a que trabajemos la imaginación y a la larga el desarrollo personal.

Es por eso que decidimos incluir esta sección en la revista, esperamos que sea de su agrado, pero principalmente de gran utilidad.

La hormiga productiva y feliz

Todos los días, muy temprano llegaba a su empresa la hormiga productiva y feliz. Allí pasaba sus días, trabajando y tarareando una antigua canción de amor. Ella era productiva y feliz, pero ¡ay! no era supervisada.

El abejorro, gerente general, consideró que eso no era correcto, así que se creó el puesto de supervisor, para el cual contrataron a un escarabajo. La primera preocupación del escarabajo supervisor fue organizar la hora de llegada y de salida de la hormiga, y también preparó informes.

Pronto fue necesario contar con una secretaria para que ayudara a preparar los informes, así que contrataron una arañita que organizó los archivos y se encargó del teléfono. Mientras, la hormiga feliz trabajaba y trabajaba.

El abejorro gerente estaba encantado con los informes del escarabajo supervisor, así que pidió cuadros comparativos y gráficos, indicadores de gestión y análisis de tendencias.

Entonces fue necesario contratar una abeja ayudante para el supervisor y fue indispensable un nuevo ordenador con impresora a color. Pronto la hormiga productiva y feliz dejó de tararear sus melodías y comenzó a quejarse de todo el papeleo que había que hacer ahora. El abejorro gerente, entonces, consideró que era momento de tomar medidas.

Así crearon el cargo de gerente del área donde trabajaba la hormiga productiva y feliz. El cargo fue para una libélula que alfombró su oficina e hizo comprar un sillón especial. El nuevo gerente necesitó -claro está- un nuevo ordenador, y cuando se tiene más de un ordenador hay que montar una red local.

El nuevo gerente pronto necesitó un asistente (que había sido su ayudante en la empresa anterior) para que le ayudara a preparar el plan estratégico y el presupuesto para el área donde trabajaba la hormiga productiva y feliz.

La hormiga ya no tarareaba sus melodías y cada vez estaba más irascible. «Vamos a tener que realizar un estudio de clima laboral», dijo la libélula. Pero un día el gerente general, al revisar las cifras, se dio cuenta que la unidad de negocios (donde trabajaba la hormiga productiva y feliz) ya no era tan rentable como antes.

Así que contrató al búho, prestigioso consultor, para que hiciera un diagnóstico. El búho estuvo tres meses en la empresa y pronto emitió un sesudo informe: «Hay demasiada gente en este departamento». Así, el gerente general siguió el consejo del consultor y… despidió a la hormiga productiva y feliz.

Moraleja: Si eres hormiga productiva y feliz, no pierdas el tiempo en una organización donde no valoran tu potencial; mejor inicia tu propia empresa. Si eres el abejorro gerente, identifica a las hormigas productivas y felices de tu empresa para ascenderlas y darles oportunidades.

Hormiga feliz

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