Como consecuencia de esta pandemia, las organizaciones ya han comenzado a cambiar la forma de trabajar y de hacer negocios. Definitivamente, la forma de relacionarnos cambió “para siempre”. Y por lo mismo, también la interrelación de las empresas con sus trabajadores, clientes y proveedores.

La crisis del coronavirus ha provocado tirar por la ventana muchas de las certezas que considerábamos tener. Y, en realidad, haber tenido una certeza de algo era una mala suposición, sin embargo, los desafíos personales y profesionales que enfrentamos han permitido sustentar que las predicciones son difíciles y por ello debemos estar preparados para el futuro incierto.

Los pronósticos son difíciles de hacer en estos días, pero es cierto que las empresas necesitarán confiar en los datos más que nunca durante este nuevo orden mundial. El punto aquí es que tanto está nuestra empresa preparada para esta nueva forma de trabajo. La realidad es que un alto porcentaje de empresas no cuentan con el personas con conocimiento y habilidades en este campo.

Al parecer esta pandemia está dejado al descubierto las ineficiencias de la mayoría de las organizaciones, y por lo mismo, el largo camino que tendrán que recorrer para salir avante de esta crisis.

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