En la situación tan complicada en que estamos inmersos, donde la pandemia tomó por sorpresa al mundo, muchos esloganes hacen referencia de que estamos en una “Guerra”, una guerra contra un virus de nombre COVID-19.

No hay país alguno que cuya economía no este sufriendo en éstos momentos y por ende sus empresas. La mayoría de las organizaciones, si no es que todas, están enfrentando una de las recesiones económicas más severas que ha vivido la humanidad, la cual definitivamente empieza a ser desastrosa, y ya ha provocado la desaparición de muchas empresas.

Si vemos así la situación, entonces es factible que las enseñanzas que nos dejó Sun-Tzu en su obra: “El Arte de la Guerra”, le puedan ser de gran utilidad a los países, pero en especial a todas las organizaciones empresariales, para tratar de “salir triunfantes” ante la terrible recesión que estamos sufriendo.

Analizaremos algunas reflexiones de Sun-Tzu.

Trata a los soldados como si fueran tus hijos y ellos te seguirán hasta los más hondos valles; trátalos como si fueran tus hijos preferidos y permanecerán a tu lado hasta la muerte”.

Aquellas empresas que estuviesen aplicando la anterior recomendación de Sun-Tzu, antes de la pandemia, como parte de su cultura empresarial, definitivamente cuentan con un equipo de colaboradores dispuestos a apoyar la mayoría de las decisiones drásticas que tendrán que tomar la alta dirección. No sería nada raro que en aquellas empresas que no siguieran dicha recomendación sus empleados, actualmente preocupados y temerosos del futuro que tendrán en su organización, al final terminarán decepcionados y con rencor hacia sus jefes y la propia empresa.

Pero esa sugerencia, por sí sola, no garantiza que una organización salga bien librada, o al menos que tenga buenos resultados, aunado a ello se requiere de un buen liderazgo, el cual depende siempre de la situación. Al respecto hay una reflexión.

Cuando el general ordena el ataque o retiro del ejército, pero no ha reparado en que esa acción no se puede obedecer, significa que se llevará a ese ejército a una calamidad. Si trata de manejar un ejército como si fuera un reino y no conoce las circunstancias que imperan en el ejército, los soldados se sienten intranquilos… Cuando sitúa a los oficiales de su ejército sin hacer diferencias y no atiende al principio militar de ajustarse a las circunstancias, desbarata la autoconfianza de los soldados”.

El párrafo anterior nos hace reflexionar sobre posibles acciones que están haciendo las organizaciones en éste momento:

*No hacer nada distinto esperando a que no pase nada malo.

*Renunciar y cerrar.

*Contraerse, despidiendo a una parte de su equipo.

*O están mejorando sus procesos para buscar ser más eficientes. Proporcionando mejores herramientas y conocimientos a su equipo de colaboradores para que puedan hacerle frente a los nuevos retos y oportunidades de su mercado, consecuencia de la recesión.

Cada organización tomará la decisión que crea más conveniente para ella. Pero tan importante será la acción que se lleve, como tan importante será su conducción. Definitivamente, al final, resultará ser absolutamente acertada o equivocada por la forma como se conduzca. Y mucho dependerá de la situación en la que se encuentra la empresa para que resulte atinada o errada.

Lo que hay que tener muy en cuenta, con las enseñanzas que nos dejó Sun-Tzun, es qué puede pasar con una conducción equivocada:

Cuando los oficiales son muy valientes y los soldados muy cobardes, el resultado es la derrota”.

Pero también la falta de una dirección fuerte puede perjudicar:

Cuando los soldados son valientes en grado sumo y los oficiales demasiado cobardes, el resultado es la insubordinación [desobediencia al jefe]”.

Incluso Sun Tzun nos comenta:

Cuando el general es cobarde y sin autoridad; cuando sus órdenes no son claras, no trasmite a sus oficiales y su tropa deberes bien determinados y las filas están dispuestas desordenada y caprichosamente, el resultado es la peor desorganización”.

Una recomendación más de Sun-Tzu que deben de tener en cuenta las personas que están al frente de las organizaciones:

Cuando un general no es capaz de aquilatar la fuerza del enemigo se expone a que unas fuerzas inferiores ataquen a otras superiores, o a lanzar durante la refriega una división débil contra otra fuerte, y si no tiene cuidado de colocar en primera línea a soldados escogidos, el resultado será el descalabro”.

Al respecto dice el autor en otro lugar de su obra:

El combatiente inteligente toma en consideración el efecto de la energía combinada y no exige demasiado del individuo. Toma en cuenta los talentos individuales y utiliza a cada uno de acuerdo con su capacidad, y del incapaz no exige perfección alguna”.

Resumiendo las reflexiones aquí expuestas de Sun-Tzu, las empresa en éstos momentos deben de tener muy claro que:

Sus líderes deben de presentar, realistamente, la situación que está viviendo su organización y establecer las metas acorde a ello para que esto sea expuesto claramente a sus colaboradores y llevarlos, nuevamente tomando en cuenta las circunstancias, al cumplimiento de dicho propósito.

La alta dirección, de todas las organizaciones, deben tener en cuenta:

1. A cada colaborador se le han de proponer sólo aquellas metas que está en capacidad de cumplir.

2. Ningún colaborador debe ser dirigido independientemente, sino como corresponde a la situación y a sus facultades.

3. Si un estilo de liderazgo corresponde a la situación o no, se determinará tomando en cuenta en qué medida lleva a la meta.

4. Pero eso sí, si el objetivo no se cumple por deficiencias atribuibles al jefe (por ejemplo, falta de motivación en los subalternos), entonces el estilo de mando no es el apropiado.

Andrés Herrera

Lic. Andrés Herrera Mejía

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