Del libro EQ, que es la inteligencia emocional. Doris Martin y Karin Boeck

El mero hecho de obtener buenas notas en el colegio y de tener un elevado cociente intelectual no es suficiente. El éxito en la vida, viene determinado en un 80% por otros factores muy distintos. Entre ellos se encuentran el origen social, una dosis de suerte, pero sobre todo el manejo inteligente de las emociones propias y ajenas. Todas las acciones requieren un comportamiento inteligente y un alto grado de competencia.

En un mundo cada vez más complicado y complejo, la inteligencia debe abarcar más ámbitos que la capacidad de abstracción, la lógica formal, la comprensión de complejas implicaciones y amplios conocimientos generales. La creatividad, el talento para la organización, el entusiasmo, la motivación, la destreza psicológica y las actitudes humanitarias; cualidades emocionales y sociales.

RASTREO BREVE

Empédocles (Grecia 450 a. C.) formulaba cuatro tipos de temperamento: colérico, melancólico. Sanguíneo y flemático. Equiparables a los cuatro elementos fuego, tierra, aire y agua ergo la bilis roja, la bilis negra, la sangre y las mucosidades. Estados anímicos reconocidos por sus humores, el irritable y explosivo colérico, el pesimista y deprimido melancólico, el abierto y divertido sanguíneo y el lento y apático flemático.

Los psicólogos del Renacimiento elaboraron una tesis según la cual la composición de los humores corporales, y, en consecuencia, el equilibrio anímico del ser humano, era sensible a influencias externas como la alimentación, la edad y las pasiones. En oposición a las facultades anímicas, inferiores y animales, estaba, la razón, que capacitaba a los humanos para el enjuiciamiento de las cosas y el discernimiento entre el bien y el mal.

Charles Darwin publica en 1872, La expresión de las emociones en el hombre y en los animales. Trata de demostrar que existen comportamientos congénitos para las emociones más importantes, como la alegría, la tristeza, la indignación o el miedo. Estableció una relación entre experiencias emocionales y componentes biológicos. Hasta hace poco, la psicología no se ha interesado más que de modo marginal por establecer cómo y en qué medida los procesos anímicos con atribuibles a procesos fisiológicos y bioquímicos. Sino que se ha dedicado a estudiar ante todo el comportamiento que puede observarse externamente. Desde Freud el entorno y la educación, las experiencias de la primera infancia y la socialización cultural se han considerado los factores decisivos para la formación de la personalidad y el carácter. En casi todas las teorías sobre las emociones, la neurobiología de las emociones juega un papel secundario. Mientras la medicina y los experimentos neurocientíficos se ocupaban del cerebro humano, la psicología se dedicaba sobre todo a la observación, medición, clasificación y terapia del comportamiento humano. Los psicólogos y los biólogos son -como escribe Howard Gardner “habitantes de mundos distintos”.

CUERPO Y ALMA

Los procesos emocionales -al igual que los cognitivos- pueden explicarse por el funcionamiento combinado de hormonas y neuronas.

Los sentimientos alteran el pensamiento. ¿Puede ser que también la carencia de sentimientos causa a su vez un comportamiento irracional? El hecho de sentir, pensar y decidir presupone un trabajo conjunto del cerebro emocional y racional.

LOS CINCO ELEMENTOS FUNDAMENTALES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL (Peter Salovey y John Mayer)

A principios de los noventa se acuña el concepto de Inteligencia Emocional que abarca cualidades como la comprensión de las emociones, la capacidad de saber ponerse en el lugar de otras personas y la capacidad de conducir las emociones de forma que mejores la calidad de vida.

Reconocer las propias emociones. -poder hacer una apreciación y dar nombre a las propias emociones. Solo quien sabe por qué se siente como se siente puede manejar sus emociones, moderarlas y ordenarlas de manera consciente.

Saber manejar las propias emociones. -Emociones como el miedo, la ira o la tristeza son mecanismos de supervivencia. No podemos elegir nuestras emociones. No se pueden simplemente desconectar o evitar. Pero está en nuestro poder conducir nuestras reacciones emocionales.

Utilizar el potencial existente. -10% de inspiración, 90% de esfuerzo. Un elevado consciente intelectual por sí solo, no nos convierte ni en el primero de la clase, ni en Premio Nobel. Los verdaderos buenos resultados requieren cualidades como la perseverancia, disfrutar aprendiendo, tener confianza en uno mismo y ser capaz de sobreponerse a las derrotas.

Saber ponerse en el lugar de los demás. -El 90% de la comunicación emocional se produce sin palabras. La empatía ante otras personas requiere la predisposición a admitir las emociones, escuchar con concentración y ser capaz también de comprender pensamientos y sentimientos que no se hayan expresado verbalmente.

Crear relaciones sociales. Que tengamos un trato satisfactorio con las demás personas depende, entre otras cosas, de nuestra capacidad de crear y cultivar las relaciones, de reconocer los conflictos y solucionarlos, de encontrar el tono adecuado de percibir los estados de ánimo del interlocutor.

CONCLUSIONES.

Las cualidades emocionales pueden aprenderse y desarrollarse. en primerísimo lugar, esto se consigue mediante el esfuerzo por percibir de manera consciente las propias emociones y las de los demás. La atención es la base para una mejor gestión de las propias emociones y el un trato consciente con las otras personas. Un esfuerzo que vale la pena, ya que la competencia emocional influye en todos los ámbitos clave de la vida.

La información de la pandemia COVID, que consumimos diariamente, el cerebro racional filtra, selecciona, afina el proceso, dosifica, endulza, nos protege las primitivas reacciones emocionales. Paralelamente las incidencias cercanas capturadas por los sentidos pasan directamente al cerebro emocional, genera temor, frustración, necesidad de seguir la vida común, buscar las relaciones sociales fuera de la familia, trabajar. Cientos de impulsos contenidos pueden generar una explosión espontánea en tu centro de trabajo. Fijar la atención y atender el comportamiento de los compañeros y equipo de trabajo contribuye a disminuir el riesgo de conflictos innecesarios.

Guillermo Bravo

Lic. Guillermo Bravo Pacheco

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